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■■ ■ Novedades científicas
■Figura 1. En México, la prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad (S + Ob) alcanza el 75 %, en
un entorno alimentario caracterizado por la alta disponibilidad y consumo de alimentos ultraprocesados y
bebidas azucaradas. De acuerdo con la Ensanut, el 45 % de la población mexicana consume el equivalente
a dos cucharadas cafeteras de verduras, mientras que el 69 % consume de forma regular refrescos y jugos.
frutas, leguminosas y cereales integrales, se han rela- comida se procesa aún más, facilitando que, durante
cionado con el desarrollo de obesidad. Lamentable- su paso por el intestino delgado, la mayor parte de
mente, este patrón es muy común en la mesa de las los nutrimentos pueda absorberse y distribuirse a los
familias mexicanas. distintos tejidos del cuerpo.
De acuerdo con la Ensanut, sólo el 45 % de la Finalmente, en el colon, la microbiota intestinal
población consume diariamente al menos 10 g de –compuesta por billones de microorganismos– desem-
verduras, una cantidad equivalente a dos cucharadas peña un papel clave al fermentar aquellos compo-
cafeteras; en otras palabras, los mexicanos creemos nentes de la dieta que nuestro organismo es incapaz
que ¡es suficiente con la verdura de los tacos o la de digerir por sí mismo. Este proceso da lugar a la
lechuga del pozole! Esta idea contribuye de mane- producción de sustancias conocidas como metabo-
ra significativa al desequilibrio energético y a una litos, que influyen en funciones metabólicas, infla-
ingesta insuficiente de fibra, vitaminas y minerales, matorias y regulatorias del apetito, integrando así
favoreciendo la perpetuación de obesidad. al intestino como un actor activo en la regulación del
Para comprender mejor cómo se desarrolla la peso corporal.
obesidad, más allá de la perspectiva simplista de las Así, la obesidad es una enfermedad compleja que
calorías, conviene revisar brevemente el proceso de no puede reducirse únicamente a la cantidad de ali-
digestión. A lo largo de este proceso, los alimentos mentos consumidos, ya que en su desarrollo inter-
se transforman para permitir la absorción de macro- vienen múltiples factores, como la carga genética, el
nutrimentos (hidratos de carbono, proteínas y gra- ambiente, el metabolismo, la composición y funcio-
sas) y micronutrimentos (vitaminas y minerales) en nalidad de la microbiota intestinal.
el intestino. De este modo, la digestión inicia en la
boca, que actúa como una máquina trituradora de
alimentos, los cuales se transportan a través del esó- La microbiota intestinal y su papel en la obesidad
fago hacia el estómago. En este órgano, con la ayuda Los seres humanos somos organismos holobiontes;
del ácido gástrico y diversas enzimas digestivas, la es decir, además de con nuestros propios genes, con-
60 ciencia ♦ volumen 77 número 2 ♦ abril-junio de 2026

