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¿Cómo influye tu microbiota en la ansiedad?  ■ ■■




            publicaciones hemos demostrado que la exposición   testinal y en la comunicación intestino-cerebro. La
            a una dieta rica en grasa y azúcar –con alto conteni-  conexión entre el intestino y el cerebro representa
            do energético– durante las primeras etapas de vida   un área de profundo interés en la investigación cien-
            promueve el desarrollo de ansiedad en la adultez.   tífica y de gran relevancia médica en la actualidad.
               La explicación de este evento fisiológico es que   En la siguiente sección abordaremos la contribución
            hay factores ambientales que interactúan y regulan   del eje intestino-cerebro y la microbiota intestinal
            la manera como se expresan o activan diversos ge-  en el desarrollo de la ansiedad.
            nes, un proceso molecular conocido como epigené-                                                Epigenética
            tica. Se conoce que los cambios en la expresión de                                              Mecanismos que actúan
            los genes pueden alterar la estructura y la función     Una conexión que no conocías entre tu intestino    como interruptores que
                                                                                                            activan o reprimen la
            cerebral asociadas con la ansiedad. Finalmente,   y tu cerebro                                  expresión de los genes
            existe evidencia científica que propone que cier-  El concepto de eje intestino-cerebro es crucial   sin alterar su secuencia
            tas variaciones genéticas heredadas de nuestros   para entender la intricada comunicación bidirec-  original. Se originan en
                                                                                                            factores ambientales,
            abuelos o padres pueden afectar el funcionamiento     cional entre el microbioma intestinal y el cerebro.   dieta y estilo de vida,
            de los neurotransmisores o la capacidad de respues-   El eje intestino-cerebro es una red de comunicación     que son reversibles
            ta de las áreas cerebrales implicadas en la regulación   bidireccional, lo cual significa que lo que ocurre en   pero pueden heredarse.
            de la ansiedad, aumentando la susceptibilidad a los   el intestino puede afectar al cerebro, y viceversa. El
            trastornos de ansiedad. Sin embargo, hacen falta más   eje intestino-cerebro integra de manera bidireccio-
            estudios clínicos longitudinales que confirmen di-  nal al sistema nervioso central, al sistema endocrino   Estudios clínicos
            cha propuesta.                                   –que regula funciones corporales a través de hor-  longitudinales
               Así pues, la exposición en etapas tempranas de la   monas– y al sistema inmune –encargado de defen-  Se refiere a investiga-
            vida a experiencias estresantes, a la contaminación,   der al cuerpo contra infecciones y enfermedades–.   ciones observacionales
                                                                                                            o experimentales en
            al ruido o a una dieta con alto contenido energético   Específicamente, en la conexión cerebro-intestino,   donde se realizan
            regula la expresión de genes que pueden predisponer   el hipotálamo se conecta con la hipófisis y ésta con   mediciones repetidas
                                                                                                            y continuas de los
            al desarrollo de ansiedad en la etapa adulta.    la glándula suprarrenal, localizada en la parte supe-  mismos sujetos a lo
               Por otra parte, el desarrollo de la ansiedad puede   rior de cada riñón, regulando la sensibilidad al estrés   largo de un esquema
            estar también ligado a cambios en la microbiota in-  por la liberación de cortisol. Además, se sabe que   prolongado que puede
                                                                                                            durar semanas, años o
                                                                                                            décadas.

































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